Desde el Colegio Joaquín Costa nos sentimos orgullosos de pertenecer a este entorno. Nuestro centro forma parte del ADN de Monzón y viceversa.

Se hace más que evidente que hoy la escuela forma parte del mundo y a la vez trabaja aspectos que éste contiene. La escuela no puede ser ajena a la sociedad, al entorno inmediato. Dependiendo del contexto en que se encuentre habrá que trabajar de una forma u otra. Ésta tiene que ser flexible y abierta. Desde el Colegio Joaquín Costa nos sentimos orgullosos de pertenecer a este entorno. Nuestro centro forma parte del ADN de Monzón y viceversa, habiéndose formado infinidad de niños y niñas que ya adultos siguen sintiendo ese «algo especial» por su colegio. Esta página rinde homenaje a la ciudad y a uno de sus ilustres personajes que da nombre a nuestro centro: Joaquín Costa.

Historia:

Atravesada por el río Sosa y junto al Cinca, Monzón es la ciudad más emblemática de la zona oriental altoaragonesa.

Pocas ciudades de 17.000 habitantes pueden contar con la rica historia de la que goza la ciudad. La Mansha ilergete se convirtió en la Montissonum romana. Sancho Ramírez la reconquistó a los musulmanes en 1.089. En 1143 los templarios pasaron a ser los señores del castillo y población, además de una treintena de lugares de la zona.

El castillo sería escenario de la educación de Jaime I, allí estaría el Cid, que dejaría su espada Tizona. A los templarios les sucedieron los sanjuanistas y en la Baja Edad Media y Edad Moderna, el templo de Santa María sería sede numerosas veces de las Cortes de los reinos de la Corona de Aragón. En Monzón estarían Fernando el Católico, Carlos V, Felipe II, Hernán Cortés, Felipe III o Felipe IV.

Monzón sufrió también el azote de las diversas guerras: Secesión, Independencia, Guerras carlistas o la Guerra civil. En los últimos años Monzón ha tenido una espectacular expansión por la industrialización de los años sesenta.

Sus monumentos:

Ayuntamiento de Monzón

El castillo se yergue majestuoso sobre las feraces tierras del Cinca. Monzón ha crecido a sus pies. En el 1949 fue declarado monumento Histórico-Artístico Nacional.
Tras los muros del castillo podremos descubrir la torre del homenaje, la sala capitular-refectorio, el templo, las cárceles de la Encomienda, las caballerizas, el polvorín, la plaza de armas, los aljibes o los pasadizos.

La catedral de Monzón es una construcción románica del siglo XII de grandes proporciones. Lugar de Cortes de la Corona de Aragón, fue convertida en concatedral junto a la de Barbastro en el año 1995 con la creación de la Diócesis Barbastro – Monzón.
 En su interior destacan los capiteles de sus columnas y pilares en los que abunda la decoración geométrica y vegetal. De su exterior, sobresale la torre mudéjar del siglo XVI.

The city of Monzón

Catedral de Santa María

Situated at the point where the the River Sosa meets the Cinca, the city is the major urban centre in the rural farmlands expanses of eastern Aragon.

Not many cities of just 17000 inhabitants have such a rich and varied history as Monzón. From the time when the Romans founded “Montissonum” It has seen Moorish invaders come and go, Templar knights and the Catholic kings, The wars of cesession and The Spanish Civil War left the latest scars in a bloody and turbulant story.

El 14 de septiembre de 1.846, a las 5 de la tarde, nacía en una casa de la calle Mayor de Monzón Don Joaquín Costa. Fue bautizado al día siguiente en la iglesia de Santa María del Romeral por el canónigo vicario don Rafael Castañera.

Prefiero morir si no puedo estudiar

Su padre Joaquín Costa Larrégola casó en segundas nupcias con  María Martínez. Eran campesinos con muy poca tierra y en consecuencia de humilde condición. Actuaron como padrinos Francisco Sorribas y Antonia Salamero, de oficio jornaleros.
El 20 de junio de 1851 fue confirmado en la misma iglesia por el obispo de Lérida, don Pedro Cirilo Ruíz.

Crítica debió resultar la posición económica de la familia porque al año siguiente, en 1852,  se ven obligados a trasladarse a Graus.
Su infancia y hasta la adolescencia de Joaquín en Graus fueron duras y penosas, aquejado siempre de un tremendo pundonor que le acosaba y abatía, Costa abandonó el pueblo en cuanto pudo. A Huesca, a París, a trabajar, a estudiar, a ser un Redentor o Moisés que con la pluma y la oratoria levante a un pueblo dormido, ignorante y sojuzgado por una minoría de oligarcas.

Mural de Joaquín Costa hecho con cientos de fotos de nuestros alumnos.

Su lema será. “Modernizar y europeizar España”, creando riqueza. Agua para las sedientas tierras, educación integral para los hijos de campesinos y obreros, leyes justas emanadas de políticos honestos y eficaces. Defensa del derecho consuetudinario y búsqueda de las raíces de un pueblo.
Y, así, no sin esfuerzo, obtiene el Bachillerato, el Magisterio, la Licenciatura de Derecho y Filosofía y el doctorado en Leyes y Filosofía.

Trabaja como auxiliar supernumerario de cátedra en Derecho Administrativo y después como profesor en la Institución Libre de Enseñanza.

Más tarde busca empleo como letrado y notario. Crea la Sociedad Española de Geografía Comercial, editando su revista. Funda la Cámara Agrícola del Alto Aragón. Preside la Liga Nacional de Productores . Obtiene acta de diputado por la Unión Republicana,…
Tras esta vida frenética, Costa llegará a ser  punto de referencia de políticos, educadores, economistas, jurisconsultos y literarios de años venideros. Sin embargo, su vida será una constante desilusión. Desilusión por no poder ejercer su profesión anhelada, desilusión sentimental, falta de reconocimiento en su labor al frente de la Sociedad Comercial, repugnancia a un sistema dominado por intereses políticos y, por si ello fuera poco, degeneración muscular que hizo que su existencia fuera un poco más dura cada día.
Costa fue, sin duda, un inconformista, un crítico exacerbado que se indignaba contra la insensibilidad de este país sin conciencia, sin voluntad, sin virilidad y mal dirigido. Ve el doble atraso de España: el material (miseria) y el espiritual (incultura) y contra ello arremete como un “León”.

Monumento de Ángel Orensanz a Joaquín Costa en Monzón

En la Sanmiguelada de 1904 volvió a Graus, enfermo y viejo, a morir tranquilo.
Y aunque siguió activo, imparable como su ideal, siempre en defensa de su tierra, salió muy pocas veces ya del valle.
El día de San Antonio de 1911 sufrió una hemiplejía derecha de la que ya no se recuperó. Murió el 8 de febrero llevando a su pueblo triste a las portadas de todos los periódicos del país, quizá la única vez.
El dolor hizo a Quinón muy de Graus. Estudió las costumbres y la lengua local y siempre habló grausino en el pueblo. Suplicó un sepelio en Las Forcas, un cerro visible desde su despacho, pero la magnitud del personaje dejó sus exequias en Zaragoza, en Torrero,  cuando ya tomaban el tren de Madrid.
Ramón J. Sender lo definió como “fuerte ejemplar cósmico de perfección”. El halo mítico de su figura se propagó en los tiempos y en Aragón especialmente.

Sin duda, el polifacético Joaquín Costa fue un adelantado a su tiempo en cada materia por la que se interesó y una figura con trayectoria y pensamiento divinizado hacia la que el gobierno aragonés está todavía en deuda, por no saber hacer  patria con uno de los prohombres de su historia reciente.

José María Martínez