El Día Mundial del Ravioli se celebra cada 20 de marzo para homenajear a esta clásica pasta rellena de origen italiano. Esta efeméride resalta la versatilidad de la pasta, que se puede rellenar con queso, carne o verduras y servir con diversas salsas. La fecha busca reconocer la rica tradición culinaria y la popularidad internacional de los raviolis. 

Aspectos clave sobre el Día del Ravioli:

  • Origen del nombre: Proviene del genovés «raviolo», que significa «plegado».
  • Origen histórico: Se asocia a la cocina italiana, con registros que datan del siglo XIV. Aunque a menudo se vincula con historias sobre Marco Polo y China, se reconoce como un plato clásico del norte de Italia.
  • Celebración: Se celebra cocinando recetas en casa o visitando restaurantes que ofrecen variedades especiales.
  • Consejo de preparación: Para una cocción perfecta, se recomienda usar abundante agua con sal y cocinarlos hasta que floten. 

Diferencia importante:


Es importante no confundir esta fecha con el Día Mundial de la Pasta, que se celebra el 25 de octubre. 

Todos hemos ido a un restaurante italiano alguna vez y, ojeando la carta, hemos tenido que preguntarle al camarero qué era uno de los platos. Capelletti, agnolotti, tortellini, pansotti, casoncelli… Pues bien, todo esto son variedades de ravioli.

Hoy, 20 de marzo, día mundial del ravioli te contamos el origen de esta comida y te traemos una receta especial para que celebres este día como se merece.

Origen de los Ravioli

Existe confusión acerca del origen y la nomenclatura del ravioli. Algunos dicen que vino de china, otros defienden que primero se inventaron los tortellini (reinventando el debate de qué fue primero, si el huevo o la gallina) y todos en Italia atribuyen su origen a su propia región. Lo único que está claro es que es uno de los platos más difundidos del mundo y toda una delicia fácil y rápida de preparar.

La leyenda de que los ravioli vinieron de China fue ampliamente difundida y también ampliamente refutada. Esta decía que fue Marco Polo quien, habiendo probado la variante de este plato en China, el wontón, los introdujo en Italia. Sin embargo, la mención de este plato en numerosos documentos anteriores a la época del viajero veneciano, desmienten esta teoría.

Algunos mencionan Cremonese como la región en la que se prepararon los primeros ravioli y otros afirman que fue Liguria o Toscana. Lo que parece claro es que se trata de un origen italiano y que surgieron a partir de unas variaciones a la receta de la lasaña rellena.

Hoy en día se llama ravioli genéricamente a todos los tipos de pasta rellena, aunque originalmente todo parece indicar que estos eran cuadrados, con los bordes triangulares y rellenos de queso de ricota y verduras, aunque otros defienden que este era de carne. Posteriormente a su primera elaboración, cada región fue elaborando sus variaciones dando lugar al crisol de pastas rellenas del que gozamos actualmente.

Prepáralos en casa

PASO 1: LA PASTA

Para preparar unos deliciosos ravioli en casa lo primero que debes hacer es la pasta. Para ello solo necesitas tener una superficie, un rodillo y un cuchillo, además de los ingredientes: harina, agua y huevo. Para hacerla con huevo, es necesario usar harina floja, sino siempre se puede utilizar harina dura y prescindir del huevo.

Receta para 4 comensales:

–   500 g de harina
–    3 huevos enteros

Normalmente por cada medio kilo de harina se usan unos 3 huevos enteros, aunque hay gente que usa solo las yemas. Lo primero que haremos será una especie de volcán o círculo con la harina y, en su interior, los huevos. Vamos amasando lentamente, de fuera hacia dentro, hasta que ambos ingredientes queden bien unidos entre sí. Si el resultado es demasiado duro añadimos un chorrito de agua y si está demasiado pegajoso, un poco más de harina.

Una vez tengamos la masa, recomendamos envolverla con papel film y dejarla reposar durante alrededor de una hora para que los ingredientes terminen de integrarse. Pasado ese tiempo, dividimos la masa en dos partes iguales y las aplanamos bien con el rodillo hasta que obtengamos una fina sábana con forma rectangular. Es importante que sean de la misma forma y tamaño para que después podamos unir las dos partes.

PASO 2: EL RELLENO

Para el relleno no hay nada escrito y se puede innovar todo lo que se quiera. Nosotros os traemos una receta muy tradicional: los ravioli con ricota y espinacas.

Ingredientes para 4 comensales:

–    250 g de ricota
–    200 g de espinacas

Para hacer el relleno, la elaboración es muy simple. Lo único que tenemos que hacer es picar las espinacas y mezclar ambos ingredientes lo mejor que podamos. Una vez lo tenemos, lo que vamos a hacer es dividirlo en bolitas, que serán el relleno de cada uno de los ravioli.

A continuación, las colocamos en una de las dos láminas de pasta que hemos preparado anteriormente, espaciadas por unos 2 o 3 dedos entre ellas, dependiendo de su tamaño. Después cubrimos esto con la otra lámina de pasta, que habremos untado previamente con un poco de agua para que se pegue bien, y aplanamos ligeramente hasta que se aplaste un poco el relleno.

Para cortar los ravioli podemos usar una rueda dentada con la que conseguiremos esos bordes triangulares tan característicos. Si no disponemos de una también nos sirve un cuchillo. Una vez hayamos cortado todos los ravioli tendremos que sellarlos manualmente, uno a uno, si no queremos que se desarmen cuando los dispongamos a cocerlos.

PASO 3: COCINAR Y SERVIR

Para terminar la receta solo nos falta hervir y emplatar nuestros ravioli con las salsas y condimentos que queramos. Nosotros vamos a usar un acompañamiento muy sencillo, consistente en parmesano, pimienta negra y aceite de oliva al gusto, pues lo que queremos es que destaque nuestro relleno.

Lo que tenemos que hacer es cocer los ravioli en agua salada durante 2 minutos. Pasado este tiempo, los colaremos y emplatamos. Añadiremos a cada plato un chorrito de aceite de oliva junto con pimienta negra y queso parmesano y ¡ya está!

Ahora solo queda sentarse a la mesa y disfrutar de esta deliciosa receta de incierto origen.

Los raviolis pueden integrarse en una alimentación saludable si se consumen en porciones controladas, priorizando rellenos de verduras o proteínas magras y acompañándolos de salsas ligeras. Aportan carbohidratos energéticos, proteínas y nutrientes esenciales, siendo ideal elegir opciones de pasta integral para mayor fibra. 

Claves para un consumo saludable:

  • Selección del relleno: Optar por verduras, requesón (ricota) o proteínas magras en lugar de rellenos altos en grasa.
  • Control de la porción: Una ración adecuada suele ser de 200 a 300 g ya cocidos.
  • Acompañamiento: Preferir salsas a base de tomate natural o aceite de oliva en lugar de cremas pesadas.
  • Pasta integral: Aumenta la ingesta de fibra, lo que mejora la saciedad. 
  • Elija raviolis con rellenos de calidad y pasta. Las opciones frescas ofrecen una mejor textura.
  • Guarda los raviolis frescos en el refrigerador y consúmelos en un plazo de 1 a 2 días. Para un almacenamiento más prolongado, congélalos en un recipiente hermético o en una bolsa para el congelador durante un máximo de 2 a 3 meses. Los raviolis cocidos deben mantenerse en el refrigerador y consumirse en un plazo de 3 a 5 días

Beneficios para la salud

Comprende cómo los raviolis, especialmente los rellenos de verduras o proteínas magras, pueden ser una parte nutritiva y satisfactoria de tu dieta.

  • Aporta carbohidratos, que son una fuente principal de energía para el cuerpo y el cerebro.
  • Rico en proteínas si está relleno de carne, queso u otros ingredientes ricos en proteínas, apoyando el crecimiento y la reparación muscular.
  • Contiene vitaminas y minerales esenciales como las vitaminas del grupo B y hierro, que favorecen la salud y el bienestar general.
  • Versátil y nutritivo cuando se rellena con verduras, proteínas magras y pasta integral.

Riesgos para la salud

Considera los posibles problemas relacionados con los raviolis.

  • Alto contenido de carbohidratos, especialmente en los ravioli elaborados con harina blanca refinada, lo que puede provocar picos rápidos en los niveles de azúcar en sangre, especialmente preocupante para los diabéticos.
  • Alto contenido de grasa, especialmente en los ravioli rellenos de queso o carne, que pueden elevar los niveles de colesterol y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Alto contenido de sodio en muchos productos comerciales de ravioli, lo que puede contribuir a la hipertensión y aumentar los riesgos cardiovasculares.
  • Potencial de aditivos artificiales como conservantes o saborizantes en algunos ravioli comerciales, que pueden causar reacciones adversas en personas sensibles.

¿Cómo elegir?

Los raviolis deben tener una forma uniforme con bordes bien sellados. El relleno debe ser visible a través de la pasta delgada y parecer fresco y jugoso. Debes cocinar la pasta de manera uniforme y mantener su forma sin romperse.

Evita los raviolis que parezcan secos o que tengan bordes agrietados, ya que son propensos a romperse durante la cocción. También debes evitar los paquetes donde la pasta se adhiera entre sí o tenga quemaduras por congelación, lo que indica una mala calidad o almacenamiento.

Cómo conservar los ravioli

Los raviolis frescos deben guardarse en el refrigerador, idealmente en un recipiente sellado. Manténlos en la sección más fría del frigorífico para preservar su calidad durante hasta dos días. Si necesitas conservarlos por más tiempo, congelar los raviolis es una buena opción.

La exposición al aire puede hacer que los raviolis se sequen y pierdan su textura. Evita apilar los raviolis sin algún tipo de protección, ya que esto puede hacer que se adhieran entre sí. Siempre utiliza un recipiente limpio y maneja los raviolis con cuidado para asegurarte de que mantengan su forma y consistencia.

✅ ¿Sabías qué?

Para evitar que los raviolis se peguen al congelarse, primero colócalos en una bandeja para hornear en una sola capa hasta que estén congelados, luego transfiérelos a una bolsa o recipiente apto para el congelador.

¿Cuánto tiempo dura?

Los raviolis cocidos pueden durar entre 1-2 días en el refrigerador. Para un almacenamiento más prolongado, los raviolis cocidos se pueden congelar hasta por 2-3 meses.

¿Qué hacer con las sobras?

Los raviolis sobrantes pueden ser utilizados en una variedad de platos salados. Caliéntalos y sírvelos con tu salsa favorita para una comida rápida, o hornéalos en una cazuela con queso y verduras para añadir textura y sabor. Los raviolis también son excelentes cuando se mezclan en una salsa de mantequilla con hierbas frescas, ajo y parmesano.

Utiliza los raviolis en una ensalada de pasta con verduras frescas, aceitunas y una vinagreta ácida, o mézclalos en una sopa con caldo, verduras de hoja y frijoles para un plato sustancioso. Si tienes muchos ravioles, considera hacer una tanda de lasaña de raviolis intercalando la pasta con salsa, queso y carne, luego horneando hasta que burbujee. Los raviolis también se pueden freír y servir como aperitivo con salsa marinara para mojar. Para un snack rápido, recalienta los ravioles y sírvelos con un chorrito de aceite de oliva y un poco de parmesano, o mézclalos con pesto para un giro sabroso.

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